Día 10 : Lima 07:00 - 18:00
Fundada en 1535 por Francisco Pizarro, el cruel conquistador, Lima se hizo famosa gracias a su fantástico Museo de Oro. Si desea dar la vuelta a la ciudad, podrá pasar por el recinto colonial del siglo XVII.
Lima mantiene casi intacto el esplendor que la situó en la época colonial como un oasis de cultura en las Indias americanas.
Y es que la ciudad, ubicada en el antiguo valle del río Rímac (vocablo indígena que significa 'hablador'), está plagada de templos, mansiones, palacios, ruinas arqueológicas, universidades y arzobispados que se mezclan con la arquitectura de modernos edificios y que son sinónimo del proceso de mestizaje allí ocurrido.
Es el caso de la Plaza Mayor, donde conviven los estilos barrocos y renacentistas de la Catedral y el Palacio Arzobispal, con los republicanos del Palacio de Gobierno y la Municipalidad de Lima. Cerca de allí se levanta la Casa Riva Agüero, construida en el siglo XIX. Fue donada a la Pontificia Universidad Católica del Perú por el último descendiente de sus propietarios y hoy es la sede del instituto del mismo nombre, donde existe un extenso archivo histórico. Mientras 31 kilómetros al sur de la ciudad, por la carretera Panamericana, está Pachacámac, un antiguo oráculo precolombino, el visitante encuentra a solo 18 kilómetros de la ciudad una reserva ecológica llamada Pantano de Villa, compuesta por una extensa y variada vegetación y por más de 150 especies de aves con las que el visitante puede deleitarse.
Museos, galerías de arte, teatros, exposiciones, modernos centros comerciales y centros de esparcimiento completan los atractivos que la hacen una ciudad digna de ser visitada.